PRO MUSICA Gregoriana Rosario
(organismo del Conjunto Pro Musica de Rosario)Pro Musica
Gregoriana Rosario es un organismo del Conjunto Pro Musica de
Rosario dedicado al estudio e interpretación del primitivo canto
cristiano a partir de sus fuentes documentales y con el auxilio
de la moderna musicología. Bajo la dirección del maestro Claudio
Morla, comenzó sus ensayos a fines de septiembre de 1995 y
efectuó su primera presentación pública en el concierto de
Navidad del mismo año, junto al Pro Musica Antiqua. Desde
entonces ha ofrecido varios programas diferentes en iglesias de
Rosario y de Buenos Aires. El estudio codicológico de los
manuscritos, el análisis de sus contenidos y la transcripción de
la música están a cargo del maestro Claudio Morla. El Grupo
actúa con el auspicio de la Fundación Pro Musica de Rosario, y
sostiene su actividad con el aporte de sus integrantes.
Porqué Cantamos Gregoriano?
Porque uno de los fines fundamentales del Pro Musica es la
difusión de la música medieval, y ocurre que el Canto Gregoriano
es la música medieval en su forma más pura y tradicional. Es la
música de Occidente en la forma más antigua que haya sido
documentada: pero no un resto, una evidencia, sino un cuerpo de
repertorio completo, apto para cada ocasión de cada día del año;
y no en un esbozo, sino a través de una notación sofisticada y
detalladísima en todos los aspectos que un intérprete de
cualquier época desearía. Porque la música polifónica medieval
y renacentista le deben su origen y , en gran medida, su
sentido. Los grandes compositores que amamos –Morales, Lassus,
Victoria- vivieron desde su infancia sumergidos en el Gregoriano
y el Gregoriano fue el universo de su educación musical primera
y básica. Y la obra que dejaron está apoyada –tema, forma,
texto, vocabulario melódico y rítmico- en el Gregoriano.
Porque tenemos el caso excepcional de una música que se mantuvo
siendo ejecutada sin interrupción desde su nacimiento hasta casi
nuestros días. Escribo casi porque esta cadena, única en la
tradición musical de la humanidad y que abarca unos doce siglos
(no sin cambios en la materia y en la forma de ejecución; pero
esto, lejos de ser lamentable, es un atractivo para el
intérprete y una prueba de vitalidad triunfante) fue
interrumpida por decreto con el Segundo Concilio Vaticano.
Porque el Gregoriano es música eminentemente coral, aptísima
para el canto comunitario y alcance de todos. Y si nos
resignamos aquí a pensar en términos de conveniencia, su valor
pedagógico es inmenso. Porque el Gregoriano es anónimo, el
fruto de la creatividad de un colectivo de músicos-cantores a
través del tiempo. Debido a los limitados materiales con los que
procede, el Gregoriano es el reino de la diversidad, listo para
ser explorado. Para aquél que disfruta de la melodía, es un
paraíso de novedad continua. Porque su música y
sus textos son una vía para el enriquecimiento espiritual, la
reflexión, la emoción. Y no ha dejado
de serlo jamás: para esos fines fue creado.
Claudio Morla |